Sevilla una ciudad con historias para quedarse
Tres días en Sevilla, un alojamiento en Triana y ninguna ruta estricta. Entre monumentos, atardeceres y una duquesa de bronce, un sitio de paso que terminó dejándome historias que todavía me hacen sonreír A Sevilla fuimos este verano de paso. Sí, suena raro, porque debió ser uno de los puntos fuertes de nuestra ruta por España, pero es la verdad. Y como suele pasar cuando uno llega a un lugar sin demasiadas expectativas, la sorpresa fue astronómica. La ciudad me pareció preciosa, limpia, fácil de recorrer y con un centenar de cosas por hacer, ver y visitar. Tanto, que nuestros tres días se quedaron cortos. Aunque alcanzaron para reencontrarme con una amiga, conversar con una duquesa de bronce y protagonizar un equívoco con una billetera que mi esposo todavía no me deja olvidar. Pero vamos por partes. Triana fue un acierto sin haberlo planeado Por casualidad conseguimos alojamiento en Triana, y aquello fue una bendición y un lujo. Sin saberlo, habíamos escogido un lugar que n...


