MIGRACION SIN FITROS: Manual de supervivencia en caso de migración (parte I)
No estás cambiando de país, estás cambiando de vida En 2019 migré de Venezuela a Guyana Francesa, un territorio que para mí era tan desconocido que, si antes de mudarme alguien me lo hubiera señalado en un mapa, seguramente habría puesto cara de “sí, claro, por supuesto”, mientras por dentro buscaba auxilio geográfico. Llegué con maletas, miedo, esperanza, documentos y esa mezcla extraña que llevamos quienes migramos: una parte de nosotros quiere correr hacia lo nuevo y otra parte se queda abrazada a la puerta de la casa que dejamos atrás. Guyana Francesa terminó siendo mi refugio durante seis años. Allí aprendí francés, entendí que el trópico también podía tener administración francesa —combinación intensa, digna de estudio antropológico— y empecé a reconstruirme en otro idioma, con otras reglas, otros silencios y otra manera de mirar los días. Hoy vivo en Montpellier, al sur de Francia, y tengo, por fortuna, nacionalidad francesa. Digo “por fortuna” porque sé que no todos los pr...



