Vivir en Francia (I): papeles, exámenes y otras pruebas de resistencia
Casarme, obtener la nacionalidad francesa y aprender a conducir después de los 50 me hicieron descubrir que migrar es una sucesión de pruebas para las que nadie te prepara. Algunas las superé con facilidad; otras me hicieron dudar hasta de mi inteligencia. Esta es la historia de cómo llegué al nivel experto de Mario Bros sin haber jugado jamás. Para obtener la ciudadanía francesa estudié más que para algunos exámenes de la universidad. Me aprendí la historia de Francia, repasé el funcionamiento de sus instituciones, los principios republicanos y cuanto tema pudiera aparecer en aquella entrevista de la que, según había leído, dependía buena parte de mi futuro. El día de la cita, la funcionaria no me sometió al temido interrogatorio. Quería conversar, comprobar mi nivel de francés y conocer hasta qué punto estaba integrada en la sociedad. Lo más divertido fue que, cuando comenzamos a hablar de Guyana Francesa, donde había vivido durante varios años, terminé contándole cosas que ella mism...



