Montpellier, un año después
La ciudad a la que llegué el Día de la Independencia Llegué a Montpellier el 5 de julio de 2025. Un año después, sigo descubriendo una ciudad capaz de pasar de la Edad Media al futuro en unas pocas calles y de discutir de historia, arte y gastronomía sin abandonar la terraza. Te doy contexto: el 5 de julio es una fecha poco discreta para un venezolano. Por poco nacionalista que seas, hay una vocecita que saca la bandera, entona el himno y desempolva aquella imagen de la firma del Acta de Independencia de 1811 que tanto nos mostraron en el colegio. Entonces, haber aterrizado en Montpellier el 5 de julio de 2025 tiene, para mí, un significado muy especial. Conmigo venían Pinky —obvio—, Brando, mi perrhijo guyanés, y mi esposo. Pero también la memoria de los lugares que ya había habitado y una independencia bastante menos solemne: la de comenzar otra vez sin saber todavía cuál tranvía tomar ni cuánto tardaría este lugar en dejar de parecerme ajeno. Mi primera impresión de Montpellie...




